Luz

4 enero, 2015

Dos siluetas se alejan en la fría noche.

Aún es invierno, pero la promesa de la primavera está a un par de días de distancia. No importa. Nada importa.

Taciturno quedo de momento. Me sobrepasa. No puedo siquiera elevar la voz. Quizás sea lo mejor.

Con cada paso te convertías más en una sombra. Las sombras no hablan. Las sombras no piensan. Solo están ahí presentes para recordarnos la ausencia de luz.

Tienen una definición por negación, nada más acertado para este momento.

Quiero luz.

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