Cara y Sello

26 junio, 2010

Tres tazas de té, cuatro lágrimas por mi mejilla, y mil noventa y siete palabras después; puedo decir que me siento un poco mejor. No es materia alarmante, mañana volveré al regular pan con queso, y mi vaso de Coca-Cola.
Cigarro no por favor que lo odio. Algún otro favor realizaré, y quizás con eso mi mente desocupe.
No tengo prisa en avanzar, ya nadie me pisa los talones. Me sobrepasaron.
Ahora desde esta perspectiva veo todo más claro. Ser el último tiene sus ventajas a veces. Si hay un hoyo en el camino, caen antes los otros y tu ya sabes que hacer. Aún asi, este no es el caso. ¡Se fueron tan lejos los tarados que me han dejado solo! No los culpo: iba muy lento.
Me faltaron 6 caracteres (con espacios) dentro de las mil noventa y siete. Quizás para la otra ocasión. Quizás para la otra persona. Quizás para la otra vida.

Excelente investigación y comentario personal de la colega blogera.
Me gustó tanto que decidí ocupar la nueva función de WP de “Rebloguear”
Algo así como el RT en Twitter. ¡Veamos como se comporta!

Relaciones: Facebook causante de comunicaciones deficientes La red social más popular del mundo entero, ha llevado a otro paso la conexión entre nosotros los seres humanos, haciéndonos sentir más “comunicados”, más sociables ¿pero qué es lo real de todo esto? ¿cómo afecta mis relaciones? La naturaleza del ser humano es relativamente social e intrínsicamente tiene la necesidad de expresarse, y eso lo sabe Facebook, es por eso que es fácil quedarse … Read More

via Una vida para: Vivir…Crecer…Aprender…Revivir… Disfrutar…Respirar el ahora…sentir…ser consiente…ser feliz

El Gigante

17 junio, 2010

Una de mis frases favoritas es “There’s ways to kill the Giant”

Raro, porque no soy alguien muy optimista, pero la frase es esperanzadora. Siempre hay alguna forma de botar al gigante. Siempre existe la mínima posibilidad de vencer a este imponente gigante.

Estoy buscando cómo…

Cable a Tierra

17 junio, 2010

En materia eléctrica básica un cable a tierra es el hoyito del medio que va en el enchufe. Ese cable tiene una polaridad neutra, y generalmente es del color que difiera entre el rojo y negro. A mi me gusta el verde, y lo relaciono con él, y según me acuerdo el último enchufe que fabriqué, el cable a tierra era verde, asi que dejemoslo en eso.

¿Por qué hablo de todo esto? Porque me gustan las analogías simples y esta se mantiene muy apegada a lo que quiero retratar.

Nunca he sido la persona más positiva del orbe, pero tampoco era tan amargo como (lamentablemente) estoy siendo hoy por hoy. ¿Qué factores entonces, podemos encontrar en este incremento de lo malo en mi vida?

Nula respuesta del entorno y ambiente. No es sorpresa que odie Rancagua y su gente de mierda. (Que poco a poco voy pasando a formar parte)

Nulo feedback. No sé que si lo que estoy haciendo está bien o está mal. Claro, no tengo 8 años para que me digan “caca” a lo malo, pero sin feedback de nadie que sepa realmente mi parecer frente a las ideas, es dificil mantenerse recto o al menos, presentar consecuencia.

Sin el cable a tierra que tuve un tiempo, ahora todo se vuelve un flujo tormentoso.

No sé que dirección tomar, ni donde está el norte o el sur. Un simple cable que hace tantas cosas, entre otras, servir como descarga de los sobrevoltajes.

Ha estado muy malo el suministro ultimamente, muchas bajas y altas de voltaje, y yo sin mi cable a tierra.

Cliché

8 junio, 2010

Cansado de ser el cliché del detective con lupa, me encaminé al bar que tanto hablan los muchachos en la estación.
Estaba tenso. Necesitaba algo de aire. Algo para sentirme un poco más vivo.
Decían que el ambiente era grato. Un momento de relajo haría bien a mis cansadas manos. Más de veinte años al servicio de esta podrida ciudad. No aguantaba más. Cada día que pasaba la moral parecía caerse a pedazos.
Intentaba encontrar refugio en las memorias que compartimos con Carmen, pero los tiempos parecían tan distantes que sólo el putrefacto olor que emanaban las alcantarillas me traían de vuelta a esta asquerosa ciudad.

“La época liberal”, “La época del progreso” yo no veo progreso; sólo veo decepciones, asesinatos… ira que ronda cada esquina. No lo aguanto. No lo tolero, necesito zafar de esto.

Patricia, dame una cerveza. Un cliché iniciaba mi noche. La noche que intentaba escapar de todos ellos. ¿Dime linda, qué entretenciones tienes aquí? otro cliché más. “Bueno detective, usted sabrá que podemos ofrecerle” mientras decía eso jugaba con su escote. ¿No es ese otro cliché? A esta altura ya ni importaba que fuera cliché o no.

Necesitaba sentirme vivo. Patricia acércate. Toma estos billetes, trae una de tus mujeres.
Una joven vestida en un fino traje negro apareció. Paula, así dijo llamarse. No me importó hasta hoy si era o no, su real nombre.

Paula, no ha pasado un día en que no recuerde tu nombre.

Perdóname Carmen mi amor, necesitaba algo nuevo. Creo que los quince años aquí bastarán para que me perdones.

Ochocientos cinco

2 junio, 2010

Es evidente. Aquí huele a traición, replicó el inspector Zamora, mientras limpiaba sus lentes al ritmo del compás musical.
Extraño sin duda es el asunto que nos convoca caballeros; dos cuerpos, un sólo nombre: homicidio.
A mi saber la pareja no se conocía, más bien, ¿qué extraños hechos llevaron a sus destinos cruzarse?

Todo me intrigaba, todo me molestaba. La escena no tenía morbo, de hecho, parecían felices.
Lo que retumbaba en mi cabeza a la hora de dormir era la música que encontramos todo. ¿Por qué un bals en una escena del crimen? Muchas preguntas, ninguna respuesta. Ni siquiera aparente.

Arena. Encontramos arena teniente. ¿Arena? ¿Dónde?. En los bolsillos de la chaqueta del señor.
Raro, por decir lo menos. Arena a más de 100 kilómetros del mar. Curioso.

¡Zamora! saca a tus hombres, necesito estar a solas.

Un sentimiento de empatía por ambos recorrió mi cuerpo. El ambiente era muy cálido. Qué extraño, yo no sentía traición. Sentía gozo, alegría, un jolgorio que hace muchos años mi viejo ser no vivía.
¡Teniente! ¡Mierda! ¿¡Qué pasó!? (…)

Diario de Zamora: tres cuerpos tendidos, evidentemente, huele a traición.