Inspiración.

22 abril, 2007

Cuando el profesor de filosofía comenzó a pasar el existencialismo supe que algo nunca volvería a ser igual. Me llamó mucho la atención la novela “El extranjero” de Camus.

Meursault… personaje. Simplemente genial. Con razón le valió el nobel.

Hace un par de días, en una noche de aburrimiento, escribí un relato pequeño, es casi como un tributo a Camus y su mencionado libro.

La inspiración para crearlo provino de muchas partes, pero en general es acerca de mi vida.

“Cerré la reja. Era un día relativamente lindo. La calle estaba sucia, los camiones de la basura no pasaban hasta el miércoles.
Caminaba en un ritmo lento. Miraba la gente mientras avanzaba hacia el oeste. Casas, autos, perros, plazas, todos despertando luego de un largo sueño. Era temprano. 7:12 marcaba mi reloj. No podía sacar de mi mente aun la derrota de ayer. Maldito gol. ¿Por qué lo deje pasar?. No llegaba simplemente. Pero algo aún me molestaba del partido. Caminaba ahora algo más agitado. Perro estúpido pensé cuando vi pasar a uno de estos estúpidos animales. No saben vivir solos. Si no fuera por nosotros no existirían.
Llego a la esquina. Mucha gente se junta ahí. Semáforo en rojo. […]. Semáforo en verde. Avanzo. Me río por dentro mientras miraba un cartel. Llego al paradero. Empujo a una mujer para entrar. Me mira por el vidrio con cara de enfado. Me hago el desentendido.
El trayecto me aburre. Me asfixio. Avanzo ahora mas rápido. Grito que alguien pare el autobús. Para 2 cuadras más de donde yo siempre bajaba. Me enoje. Camine las dos cuadras pensando en el gol. Maldito Pérez que no detuvo al atacante.
La oficina estaba en el cuarto piso. El ascensor estaba en el piso 22. Espere. Nunca uso las escaleras.
Al llegar a la oficina todo estaba perfectamente como lo había dejado el viernes. Documentos sueltos. Papeles sin significado. Recados.
Odio los recados. Deberían esperar a hablar personalmente. Ordeno. Llega el Sr.Palma. Me habla de sus problemas. Creo que se equivoco de escritorio. Yo soy de asuntos internos de la empresa le dije. Se molestó conmigo. Debió haber sido al revés.
Las horas pasan. Leo documentos. Archivo. Clasifico. Escribo.
Almuerzo. Como. […].
Trabajo. Sigo con el papeleo. Suena el teléfono. Primer llamado del día. Como es de costumbre el Sr. Isidoro llamaba a preguntar por las finanzas que tenia en metrópolis. Leo su documento. Le respondo que sus finanzas van bien. Gracias me dice y corta.
Son las 8:30. Nada más de números. Me voy a casa caminando. Demoro casi una hora. Pero la brisa en la cara vale la pena.
En el trayecto de vuelta como es común veo la casa de la viuda Ana. Aquella casa. Deberían demolerla. Un gran edificio podría haber sido construido ahí. En la esquina esta Juan. Realmente no se si se llame así. Siempre lo veo vendiendo pan amasado. Nunca le he comprado.
Abro la reja. El jardín ya es negro. Es de noche. Llego. No hay nadie en la casa. Prendo la luz. Estalla la ampolleta. Mañana compro otra. Prendo la TV. Los mismos 6 canales. Nada interesante. Me acuesto. Intento dormir. No puedo. Me hago cena. Como solamente acompañado por el ruido de la gente que camina a la lavandería al frente de mi casa. Maldito local. Quien quiere lavar una sábana a las 4 de la mañana.
Comí el pan de ayer. Era esponjoso. Me acuesto. Pensamientos vienen. Pensamientos van. Maldito gol. Estúpido Isidoro. Juan mañana compro tu pan. Logro dormir por fin.

Despierto. El agua esta caliente. Desayuno avena. Me visto con el terno de siempre. Abro la reja. Vuelvo por mis llaves que se quedaron en la mesa. Cerré la reja…”

Me saqué muchas cosas escribiendo esto…

Saludos a todos. Que tengan una buena semana.

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Sueños y sueñitos.

18 abril, 2007

Hace algunos meses, cuando yo era un simple y burdo escolar, tenia un profesor algo pedante que solia hacer gala de sus post grados y magisteres. Sin embargo, dentro de su pedancia, siempre se podia contar detras de aquel profesor con un ser humano sumamente inteligente. Dentro de tanta inteligencia este caballero alvergaba especialmente mucha filosofia de vida. Claro, el hombre estaba carretiado (sin ser tan viejo). Dicese de este profesor de lenguaje, que curso satisfactoriamente el primer año de ingenieria, toda la carrera de filosofia, y otras tantas carreras. Sumado este training en estudio, tambien aquel profesor era un practicante de artes marciales. Traigo todo esto a colacion solamente por una cosa que él nos dijo una vez. Uno de los consejos más sabios que he oido en mi vida. Hay sueños y sueñitos“.

De este consejo en su tiempo poco pensé. En su tiempo claro…

Ahora, ya, lejos de aquel entonces, con la vida por delante, lejos de casa y gozando de una libertad nunca antes pensada, recuerdo aquel consejo de Don Santiago.

Cuando supe que mis capacidades concordaban con el perfil de alumno de la casa de estudios superiores que siempre desee, pense inmediatamente en la frase “Cumplí mi sueño… ”

Claro, ahora se que este no era más que un sueñito.

Los sueños cumplen las funciones de varios sueñitos juntos. Los últimos van de la mano con éxitos más cercanos. Sueñitos son aquellos que día a día vamos construyendo. Cuando tengamos una cantidad considerable de estos, podemos hablar de un sueño. Suena lógico, pero en la práctica no lo es.

Cuesta jerarquizar los sueños de los sueñitos. Pero cuando se logra hacer – dijo – se puede vivir plenamente.

Eso intento ahora y ojala tenga razón…