Fábulas
2 Mayo, 2009
Siempre me han gustado las fábulas. Esos cuentos cortitos donde los animales nos dejan alguna enseñanza explícita o implicitamente. Generalmente son enfocadas hacia los más pequeños por su carácter “educativo”.
A mi siempre me gustaron. Tenía siempre mi libro de fábulas en el velador. Antes de acostarme leía una distinta, pero ninguna me marcó tanto como la que les dejaré a continuación:
Yo leí, no sé dónde, que en la lengua herbolaria
saludando al tomillo la hierba parietaria,
con socarronería le dijo de esta suerte:
«Dios te guarde, tomillo: lástima me da verte,
que aunque más oloroso que todas estas plantas,
apenas medio palmo del suelo te levantas.»
Él responde: «Querida, chico soy, pero crezco
sin ayuda de nadie. Yo sí te compadezco;
pues, por más que presumas, ni medio palmo puedes
medrar, si no te arrimas a una de esas paredes.»
Cuando veo yo algunos que de otros escritores
a la sombra se arriman y piensan ser autores
con poner cuatro notas, o hacer un prologuillo,
estoy por aplicarles lo que dijo el tomillo.
Nadie pretenda ser tenido por autor sólo con poner un ligero
prólogo, o algunas notas a libro ajeno.Tomás de Iriarte – La Parietaria y el Tomillo



